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NIÑOS

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La característica esencial de este trastorno es el miedo persistente y acusado a situaciones sociales o actuaciones en público. En las personas menores de 18 años los síntomas deben haber persistido como mínimo durante 6 mese antes de poder diagnosticar una fobia social. La ansiedad o la evitación transitoria de situaciones sociales son especialmente frecuentes en la infancia o adolescencia.

La hipersusceptibilidad a la crítica, baja autoestima, sentimientos de inferioridad. En los niños puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o abrazos. Muchos de los "pequeños" problemas de salud que afectan al niño: dolores, inapetencia, tristeza, inquietud…, son debidos a una ansiedad flotante o permanentemente originada a su vez por temores, miedos, fobias a cualquier persona, situación u objeto. Los mecanismos psicológicos por los que operan los procesos del desarrollo del niño suelen ser frágiles debido a las particulares características del ambiente familiar, del estado de salud y de otras muchas variables de diferente índole. Ante tal estado de cosas resulta bastante lógico que los niños "aprendan" a tener miedo puesto que el ambiente que le rodea así lo determina.

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Para poder eliminar la conducta fóbica o de evitación del niño hacia la escuela, deberá haberse detectado previamente la génesis de la misma, los reforzadores que la mantienen y el objeto específico de la fobia (profesor, tarea , compañeros, sensación de ridículo, relaciones etc…). En base a tales datos debe procederse a abordar el problema desde dos niveles complementarios. A saber:

Intervención Familiar:
Ignorar las conductas de quejas que pone de manifiesto el niño para no acudir al colegio. Por ejemplo: "me duele la barriga," no me encuentro bien.
Facilitar y favorecer al máximo el proceso de comunicación del niño con los padres para que este se sienta ayudado en su problema, orientado especialmente a determinar exactamente cuales son las verdaderas causas.
No reforzar las conductas de evitación de asistir al colegio.

Intervención sobre el niño:
Aproximar gradualmente al niño a la situación fóbica mediante la utilización de medios indirectos que vayan desensibilizándolo de su miedo. Este acercamiento gradual directo o indirecto a la situación jerarquizada de miedo recibe el nombre de desensibilización sistemática y debe realizarse provocando en el niño una respuesta contraria a la del miedo que sea incompatible con la propia reacción fóbica y que emocione al niño positivamente.

La colaboración con el profesor-tutor resulta imprescindible y necesaria para diseñar aquellas situaciones escolares que el equipo docente entienda que hay que resolver. Se hacen necesarias sesiones , por ejemplo, de desensibilización sistemática ( es una técnica sistemática para eliminar ansiedad que provocan los estímulos fóbicos. Consiste en utilizar una respuesta alternativa (relajación muscular) para sustituir a las respuestas ansiógenas en situaciones jerarquizadas de menor a mayor elicitación de niveles de tensión. Se lleva a cabo un proceso de acercamiento gradual al estímulo fóbico, se le proporciona feed-back al alumno de cómo va logrando superar su miedo y se acelera la extinción de la conducta fóbica.